Muchas personas se sorprenden cuando notan sangrado en las encías a pesar de mantener una rutina de cepillado diaria. La reacción más habitual es pensar que se trata de algo puntual o sin importancia. Sin embargo, el sangrado de encías nunca debería considerarse normal, incluso cuando la higiene parece correcta.

El sangrado como señal de inflamación

En la mayoría de los casos, el sangrado está relacionado con la inflamación de las encías provocada por la acumulación de placa bacteriana. Aunque el cepillado sea regular, si no se limpia correctamente la línea de las encías o los espacios interdentales, las bacterias siguen acumulándose.

Cepillarse bien no siempre significa limpiar bien

Muchas personas cepillan los dientes con fuerza, pensando que así eliminan mejor la suciedad. Sin embargo, una técnica incorrecta puede irritar las encías y no eliminar la placa donde realmente se acumula. Además, no usar hilo dental o cepillos interproximales deja zonas sin limpiar, favoreciendo la inflamación.

Otros factores que influyen en el sangrado

Cambios hormonales, estrés, ciertos medicamentos o problemas de salud general pueden aumentar la sensibilidad de las encías. En estos casos, el sangrado puede aparecer incluso con una higiene correcta, lo que hace aún más importante una valoración profesional.

Por qué no conviene ignorarlo

Cuando el sangrado se mantiene en el tiempo, la inflamación puede avanzar y afectar al tejido que sostiene los dientes. Detectar el problema a tiempo permite tratarlo de forma sencilla y evitar complicaciones mayores.

La importancia de la revisión dental

Una revisión permite identificar la causa del sangrado y valorar si es necesaria una limpieza profesional o un ajuste en la rutina de higiene. Cada boca es distinta y requiere un enfoque personalizado.

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